“De ciencia, gestión pública y otros menesteres”. Un relato de la administración.

En la primera temporada de la serie danesa Borgen, que nos introduce en los avatares de la política de ese país, se dice, en referencia a un alto cargo de la administración, de un modo lacónico y contundente, con voluntad de irrevocabilidad: es un funcionario, no tiene sentimientos. De ciencia, gestión pública y otros menesteres (Instituto Nacional de Administración Pública, España, 2017) es una obra que no solo refuta esta afirmación, sino que muestra cómo el funcionamiento de las administraciones públicas, y la gestión en general, consiste en enfrentarse cada día a una rica variedad de comunidades de sentimientos, en ocasiones enfrentados.

Sus autores, Carmen Sanabria Pérez y Alberto Sereno Álvarez, ambos altos funcionarios de dilatada experiencia, nos proponen un relato, el de su testimonio vital en la gestión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), para mostrarnos que al final las emociones están en el centro de todo. Sin duda, el ensayo es uno de los géneros literarios más versátiles y heterogéneos, y el de Carmen Sanabria y Alberto Sereno destaca por las siguientes virtudes: al alejarse de la rigidez académica y adoptar la forma de una mera confesión, gana frescura y cercanía; cabe destacar también su sinceridad, atreviéndose los autores a expresar sin reservas su opinión aunque pueda resultar incómoda o políticamente incorrecta, lo que muestra también su valentía; y la adecuada estructuración de la obra, con capítulos en los que abordan temas concretos, ya sean las relaciones laborales, la gestión de la ciencia o la negociación en la administración, todos ellos con la longitud perfecta para ser abordados en profundidad pero sin digresiones innecesarias.

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Sin embargo, lo más destacable de este ensayo es su universalidad. Los autores afirman, en su capítulo final que “lo más apasionante del relato ha sido intentar que quien lea estas páginas se identifique con una realidad que, sin ser la suya, le enganche porque plantea las mismas emociones y es capaz de generar una íntima conexión”. Es cierto que lo consiguen, porque su relato nos habla de lo más oculto que subyace en nosotros, de todo lo que, en el fondo, nos mueve. Son muchas estas lecciones universales que recoge este texto. Así, el capítulo dedicado a defender que la gestión es una profesión en sí misma concluye del modo siguiente:

Aunque nadie niega que la razón científica ha ayudado a resolver incontables problemas en el pasado, por sí mismo, el progreso científico no ha llevado aparejado un progreso paralelo en el orden ético o en la construcción de un mundo más justo. El sofisma según el cual la ciencia resolverá todos los problemas del mundo relega al olvido que el ser humano no es un animal que se pueda considerar solo desde la óptica de la erradicación del hambre, la cura del cáncer o la explotación de Marte. El hombre sin memoria, sin filosofía y sin escritura no es nada, y sin emociones menos que nada.”

Existen otras frases, fugaces, pero cargadas de sabiduría:

Y es que muchas veces pensamos que lo justo es aquello que nos conviene.”

Abundando en esta idea se señala:

No vemos las cosas como son, sino como somos; tachamos de puro sentido común lo que no es más que aquello que nuestra tribu acepta como normal y tolerable. Por eso es tan importante en todas las instituciones que todos sus miembros estén dispuestos a escucharse y aprender unos de otros. Cuando hablamos expresamos algo que ya sabemos, mientras que cuando escuchamos se abre la posibilidad de aprender algo nuevo.”

También se dice:

Cuando tiene cubiertas sus necesidades básicas, el ser humano prefiere ser querido que pagado y no nos damos cuenta de eso.”

Destacamos esta última perla de sabiduría:

Hemos experimentado en carne propia que cultivar una actitud de gratitud ante las oportunidades que ofrece la vida y no dejar nunca que nadie socave nuestras posibilidades eleva la autoestima. Por el contrario, lo que otros cuentan de las circunstancias puede influir en nuestro estado de ánimo si nosotros mismos nos lo creemos. Hay que tomarse con filosofía la opinión de quienes hablan continuamente de que todo está muy mal y no tiene solución, y procurar no guardar jamás rencor a personas o situaciones que nos han colocado -o lo han intentado- en posición de perdedores (…) Hay que tener confianza en las propias posibilidades y no dejarse ofender por las opiniones negativas respecto a lo que seremos capaces de hacer o no hacer y…simplemente hacerlo.”

Por otro lado, desconociendo si era pretensión de los autores, De ciencia, gestión pública y otros menesteres destaca también por su carácter literario, no solo por las referencias a Tolstoi, Stevenson o Gertrude Stein. Carmen Sanabria y Alberto Sereno realizan una definición del arte de escribir que bien podría incluirse en cualquier manual de escritura creativa:

Escribir y narrar, al fin y al cabo, consisten en crear una red, una malla de sabiduría, pasión y fuerza creativa (…) Contar una historia implica hacer que los demás formen parte de ella y se la crean. Una historia ha de ser auténtica pero también compartida; si no, nadie querrá contarla y menos aún escucharla.

Se describen muy acertadamente las metáforas al señalar que su poder de seducción radica en que son capaces de mezclar la velocidad con el tocino y que eso acabe teniendo todo el sentido del mundo. También hay una hermosa visión poética de la vida, que salpica todo el ensayo: la certidumbre de que la imaginación forma parte de la realidad -así se dice expresamente en un momento concreto – de que el mundo está también en nuestra mente, de que un porcentaje muy alto de cómo percibimos lo que sucede está en nosotros mismos y no solo en los hechos objetivos que nos acontecen:

En definitiva, creer que corremos mil aventuras es mucho más estimulante que considerar que solo venimos a trabajar.”

Alguien que pretenda escribir una novela, un relato, o realizar cualquier otra obra artística con el telón de fondo de una organización compleja en cualquier país del mundo haría bien en leer este ensayo, porque, además de todo lo señalado, compone el fresco imprescindible de lo que sucede de verdad cuando los seres humanos nos reunimos para emprender algo difícil y con vocación de permanencia. De ciencia, gestión pública y otros menesteres expone, en suma, nuestra complejidad.

Cesare Alcayna

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Fotografía de encabezamiento: fotograma de la serie Borgen. Fuente: filmaffinity.com

 

 

 

 

 

 

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