La tormenta de palabras de Jón Kalman Stefánsson

Tristeza de los angeles, La_135X220

aquí.La tristeza de los ángeles

Jón Kalman Stefánsson

Traducción de Elías Portela

Salamandra, 2016

320 páginas

La nieve presente en todo momento aunque no se mencione. El frío tras la puerta. Y una narración hipnótica. Así es la tormenta de nieve y palabras que Jón Kalman Stefánsson propone en La tristeza de los ángeles publicada por Salamandra, una editorial que tiene la virtud de combinar la calidad literaria con el entretenimiento en sus ediciones elegantes de portadas sugestivas tan agradables a la vista como al tacto.

La tristeza de los ángeles es la obra intermedia de la trilogía del Muchacho. Así, el Muchacho, se llama su protagonista y Lugar es el nombre de la localidad en la que trancuerre la primera parte de esta novela que bien puede decirse que en realidad es la suma de dos novelas cortas. En la primera de ellas, vivimos el interior de las casas del mundo rural islandés: la huida del frío, el enfrentamiento a él, la cotidianidad sencilla de sus gentes, sus pasiones, tristezas y heroicidades. También bajezas, indignidad, el peso del caciquismo y el temor y reverencia hacia él, lo cual nos da una imagen muy distinta de lo que se suele pensar de los países nórdicos. Y por supuesto el amor, en la primera y en la segunda parte de la novela: el amor adolescente, casi infantil, del Muchacho y la hija del cacique; el amor sufrido y pasional de Jens, el cartero; amores miserables, por interés, junto a otros apacibles.

La segunda parte de la novela es una historia de aventuras, en la que la nieve y la tempestad es omnipresente y también la principal amenaza del Muchacho y Jens en su travesía por Islandia. El lector podrá descubrir hasta qué punto la nieve y el frío pueden ser una auténtica pesadilla, una invitación constante a la muerte con la que los protagonistas bailan durante muchas páginas. También en esta segunda parte se jeuga con lo sobrenatural, con los límites de la mente, en un juego huidizo y hermoso.

Es en esta segunda parte donde más se visibiliza la principal virtud del autor: su pulso narrativo constante que reinventa un mismo ambiente en cada frase con una fuerza sugestiva excepcional. Un pulso narrativo que engancha por sí mismo porque en “La tristeza de los ángeles” en realidad no suceden demasiadas cosas, es un libro introspectivo en el que importa más el interior de los personajes que sus acciones externas. Un libro denso, pero que se lee muy bien y en el que al traductor, Elías Portela, hay que reconocerle un mérito excepcional porque no debe de ser nada sencillo traducir de un idioma tan alejado del español como es el islandés. Desde aquí, sin duda, nuestro más sincero reconocimiento.

Solo una cosa cambiaría de esta novela: las sentencias filosóficas que en ocasiones interrumpen la narración con voluntad de expresar una sabiduría profunda. Ni funcionan ni son necesarias. Sin embargo esto no quita mérito a una novela que tiene una virtud muy difícil de encontrar: las palabras, la narración, atraen por ellas mismas.

Clelia Pérez

Fuente de la imagen destacada aquí.

 

 

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